Propósitos para el 2019: Por un Guayaquil sostenible

En este preciso momento, más de la mitad de la población mundial se encuentra asentada en las ciudades. A pesar de ocupar sólo el 2% del territorio global, las ciudades consumen la mayor parte del agua, producción agrícola, combustibles fósiles y materia prima del mundo. Así mismo, son responsables del 70% de la producción total de gases de efecto invernadero. Por esta razón, si se quiere hacer frente al mayor problema en la historia de la humanidad, como lo es el calentamiento global, resulta necesario elaborar medidas a nivel urbano de adaptación y mitigación al cambio climático. Lamentablemente no existe una fórmula única que se pueda aplicar a todas las ciudades como medida efectiva, debido a las diferencias culturales, espaciales, económicas y tecnológicas que cada región posee. Cada medida promovida en una ciudad debe ser el resultado de un análisis profundo acerca de las vulnerabilidades que ésta posee ante los posibles efectos del cambio climático.

Guayaquil es una ciudad muy vulnerable al aumento del nivel del mar. Esto se debe, principalmente, a ciertos factores propios de la ciudad, como su ubicación geográfica, hidrología e inviernos de 5 meses de duración, caracterizados por fuertes lluvias. Sumado a esto, la ciudad se encuentra casi completamente impermeabilizada, cuenta con una alta densidad poblacional, lo que resulta en un elevado grado de vulnerabilidad a las inundaciones 2 . Mientras que, el crecimiento urbano acelerado ha dado como resultado el incremento del efecto isla de calor en el interior de la ciudad; que se produce debido al reemplazo de áreas de gran cantidad de vegetación con construcciones de asfalto y hormigón, que poseen una gran capacidad de absorber y liberar calor. El calor acumulado es desprendido durante las horas nocturnas, lo cual puede traer consecuencias sobre la población que van desde un mayor consumo energético de las edificaciones, hasta alteración de la calidad de vida de los habitantes, como la constante deshidratación y fatiga, entre otros.

En este sentido, es necesario promover medidas de adaptación y mitigación al cambio climático que reduzcan la vulnerabilidad de la ciudad hacia las inundaciones y aumentos de temperatura. Por esta razón, la Fundación Ecológica Proyecta Verde del Ecuador, en conjunto con la M.I. Municipalidad de Guayaquil, se encuentra trabajando en el proyecto “Guayaquil Cielo Florido”, el cual busca crear un cambio de paradigma hacia el desarrollo de cubiertas verdes en todas las edificaciones de la ciudad. El proyecto involucra, entre otras cosas, el desarrollo de una guía de criterios de construcción de techos, fachadas y paredes verdes para la ciudad de Guayaquil, que será acompañada con una campaña de difusión y sensibilización ciudadana, y una ordenanza elaborada por la M.I. Municipalidad de Guayaquil que tiene como objetivo incentivar este tipo de estructuras.

La literatura científica describe grandes beneficios obtenidos por la instalación de techos, fachadas y paredes verdes en los edificios. La reducción de la escorrentía de aguas pluviales es considerada el beneficio ambiental más importante de las cubiertas verdes. Cuando el agua lluvia entra en contacto con el techo, fachada o pared verde, una porción del agua es absorbida por el sustrato o la vegetación, aliviando así las redes pluviales y contribuyendo a evitar inundaciones. Además, estas estructuras tienen la capacidad de reducir la transmisión de calor hacia el interior de los edificios, lo que resulta en un menor consumo energético para su enfriamiento y, por consiguiente, en una menor producción de gases de efecto invernadero. A nivel urbano, ayudan a reducir el efecto isla de calor, reducir el nivel de ruido, mejorar la calidad de aire y proporcionar un hábitat para la biodiversidad en general.

“Guayaquil Cielo Florido” es el primer componente de un macroproyecto impulsado por la Fundación Ecológica Proyecta Verde, que busca la creación de una ciudad absorbente. Los gestores del proyecto están convencidos que la implementación de cubiertas verdes, en conjunto con otras medidas, tales como el desarrollo de jardines lluvia y parques inundables, reforestación de manglares e incremento de las zonas de conservación ecológica en la ciudad, ayudarán a disminuir el riesgo de inundaciones y amortiguar la formación de islas de calor. Además, ayudará a tener una ciudad más verde, usando la vegetación como medida de adaptación y mitigación al cambio climático.

La Fundación Proyecta Verde cree firmemente que este proyecto impulsará el desarrollo de diferentes políticas de cambio climático a nivel local y nacional, y será parte de una gran propuesta para hacer de Guayaquil y el Ecuador, territorios resilientes.

“Piensa globalmente, actúa localmente”

Juan Carlos Solís

Fundador